lunes, 8 de septiembre de 2014

“¡ESTA CANCIÓN ES PARA MI PAPÁ!”

Con estas palabras se refirió Gabriel Ocaranza a la obra de su padre, Raúl, de quien presentamos "Letras oleadas" el sábado pasado “¡ESTA CANCIÓN ES PARA MI PAPÁ!” Estamos en la época del reciclaje. Gente, animales, ciudades y cosas; ¡todo puede ser reciclado! Sin duda una gran época para vivir entre cartones y cartoneros y para atentar contra la plasticidad de la editorial. El reciclaje, además de esta afrenta contra lo nuevo, involucra el canto a la colección del poeta azul que aquí suda letras o llora el canto del cisne hecho pelícano en el Puerto de Valparaíso, que con el sudor de sus letras huele a albatros en Marsella. ¿Podremos reciclar estas ideas? Indudablemente no pero podemos hacerlas llegar como pedagogía o como mensaje embotellado y arrojado al avatar del mar. ¡Esta es la poesía de Raúl! ¡Un vuelo que recorres senos! ¡El descenso trollebuseado hacia los muslos de su musa! Ciertamente no es este un estruendo mudo; sino árboles, hojas saltos y luces que explican cómo el pescador se involucra con el mundo a través de la única realidad que se nos es permitida: El lenguaje y sus peces. La Poética implica que todo lo anteriormente dicho nos haga inferir que aquí hablo de un personaje y no de un poeta o personaje ilustre. Sin embargo, hablo aquí a través de estas palabras del tópico del padre y no del hijo. Para lo que queda de página podría enumerar la cartografía de versos que el poeta posee, pero la escritura me es restrictiva y no me lo permite, por lo que incito a la lectura de los versos del Capitán en los cuales el abordaje es propiedad del lector: El poeta ya ha hecho todo: Olear con su pluma el mar que al fondo de este libro se encuentra. El reciclaje implica que esta edición cartonera sea arrojada al mar y encontrada en otra costa, ¿no?

viernes, 1 de agosto de 2014

Sobre "Desde las cenizas" de Patricia Fénix por Raúl Olguín....

Ya el título evoca un ascenso desde una fogata interminable hasta la consumación en lo más oscuro de la noche. El manifiesto es una rabiosa declaración del yo plagado de contradicciones y oximorones, en una época de incertidumbre y crisis de las ideologías, donde la única certeza es el cultivo y afirmación de la individualidad. Tal como lo expresa en su poema Cuerda Floja. “Casi estable, casi cayéndome Casi sol Al medio, siempre al medio Esperando mi hora Caer o seguir Avanzar o morir Expectante, inmortal Contradictoria, anhelante Saber que no estoy ahí ni allá Cuerda floja, arma de doble filo Dolor del corte, dolor del destino Pertenecer y no pertenecer Al mundo Real o irreal Contradicciones eternas Nada es casual Blanco negro Y yo al medio… Soy una contradicción y eso contradice mi espíritu quiero volar, quiero soñar y se me corta el hilo la pregunta es…. ¿En cuál de los dos lados caeré? …tal vez me parta en dos …. …y quede al medio”. En el poema “surealismo” Paty nos habla el amor sublime encarnado tal vez en los primeros amores de la adolescencia, que son idealización pura de los más bellos sentimientos del ser humano, anclados con el paso de los años en el inconciente, al cual, como diría Jodorosky, le hablamos con metáforas y símbolos: “Nuestras horas son solo nuestras... aunque sea en las noches de imaginación, o en mi soberbia mental aunque sea un infarto de mis emociones y me duela el pecho cuando te me escapas aunque sea mi propia imaginación de amante perdida aunque sea el libro del final de mi vida aunque sean solo momentos de brillo y angustia la rueda de la fortuna todo puede inspirar no puedo contra mí misma y sea como sea en lo más profundo de mi alma siempre serás mi amante.... porque somos seres oníricos, porque el surrealismo avasalla nuestros sentimientos porque este amor es surrealismo puro”. En walking/waiting nos hace ver su necesidad del baile un sábado por la noche, rompiendo así con la rutina semanal, quebrando la tensión con lo “apolíneo” y dándole la bienvenida a lo “dionisiaco”: “Como el tiempo no pasa en vano... nada importa. Caminaré y caminaré , aunque sea con mi hombre imaginario, ese de los pies alados, ese del corazón infinito, ese que sabe volar, bajo la lluvia en un paraguas de encaje, donde moje mis sentimientos de vida... Mientras tanto camino sola, y descanso bajo un árbol del forestal, y medito y sueño. Viviendo en los dos polos... esperando resurrección, aun no me canso. Y en las noches de sábado mis pies pecaran con la música y bailarán incesantes en un mar de baldosas, de lujuria, de perdón, porque todo se perdona cuando se desea vivir”... En el poema “vampiro” nos revela su paso por el vampirismo pre-crepusculario, como una estética del culto a la nocturnidad y el nomadismo propio de la noche: “Escaparé de este vampiro, ya no me ha de morder jamás. Lo atravesaré con la daga de la indiferencia, de la razón y de su propia maldad. Ya no chuparás más mi sangre, aunque débil aún estoy, ya no dolerás mi alma, porque al cielo ahora voy. Ya no quiero contemplar más tu rostro divino torturador, escapare de tus garras y la cruz me hará honor. Nunca me someterás más frente a tu espejo, nunca aplicaras más la seducción, ahora mi alma vuela lejos, irá con el verdadero redentor. Mi fe me salvará de tu carne, de tus caricias inexistentes y de tu dulce hedor...Juro que ganaré esta batalla maldito vampiro opresor. Mis cadenas ya van cediendo, y cuando al fin escape un ruido atronador invadirá todo tu mundo, será algo ensordecedor, será tu propio aullido, tus lágrimas de temor, angustia por quedarte solo, angustia en desamor. Y buscarás en el espejo y yo ya no estaré ahí, y caerás al fin en cuenta que has perdido a tu amor... ....y será demasiado tarde”... En “cadáver” encontramos una cierta pasión necrofílica disfrazada de despecho: “Tienes mi cadáver entre tus manos, producto de la microcefalia de mi corazón, tan ciego, tan absurdo que no pudo ni quiso creer lo que los hombres me decían Y morí muchas noches en contra de tu difamación y dolieron las lágrimas de tantos gemidos emitidos. Estacas en mi corazón una y otra vez, pero siempre permanecía en tu silencio, cobijante, esperando el segundo preciso para poder tenerte entre mis ojos... Siempre unidos como el mar y las rocas, rugientemente unidos, las poesías entonces rondaban nuestros espacios, y cuando las tormentas arreciaron, sabíamos que pronto ya escamparía. Hoy la luz se ha detenido, se ha infartado con otros entes luminosos, hoy me dejaste ciega y te fuiste. Y parece que esta vez es para siempre.... “Desde las cenizas” representa los últimos estertores de fuegos consumidos, una transición entre la disforia adolescente y la madurez adulta. Poemas como “Muerte”, “Noche”, “Fénix”, Paty nos recuerda que escribimos para espantar, o acercar la muerte en su caso, hacerla más cotidiana, “invitarla a nuestra mesa” incorporarla a nuestro universo simbólico de referencias. La poesía de Paty nos anunciaba el nihilismo noventero, el desencanto con lo que no pudo ser y no fue. El reinado de las Tribus Urbanas como “góticos” y “darks”. Paty nos enseña que “todos los días existe una forma de resucitar” trasladando en sus poemas la intensidad el instante eterno, lo efímero de pasiones genuinas. Muchas gracias.

miércoles, 23 de julio de 2014

Presentación de "Desde las cenizas"

El sábado 19 de julio presentamos en El Bodegón de Yungay, "Desde las cenizas" de Patricia Fénix, poemario 9no título de nuestro catálogo, y compartimos con alrededor de 30 amigos que creen en la autora y en nuestro proyecto. Estas son una muestra de las fotos. Las demás las pueden revisar en nuestro facebook

jueves, 10 de julio de 2014

Invitación Presentación de Libro: "Desde las cenizas"

Olga Cartonera Invita a usted a la presentación del libro “Desde las cenizas”, de Patricia Fénix, la cual se realizará en El Bodegón de Yungay, ubicado en en Av. Portales 2685 (Barrio Yungay), el día sábado 19 de julio a las 19hrs Presentará el libro: Raúl Olguín Hevia

miércoles, 2 de julio de 2014

Jornadas Cartoneras

Como muchos nos han preguntado cómo hacemos los libros, o quieren concoernuestro trabajo o han ofrecido ayuda. Hace un mes partimos con lo que llamamos "Jornada Cartonera" . Invitamos a los que quisieran a nuestro depa/taller a participar del proceso creativo en el que estábamos en ese momento. No enseñamos (de manera formal) nada, la gente comaprtió connosotros y aprendieron en el "hacer", lo que era un libro cartonera, lo que significaba nuestro trabajo, como fuciona nuestro proyecto. Aclararon dudas, pintaron, cortaron, doblaron tapas, cosieron, pegaron, etc. La experiencia de la 1a jornada fue tan buena, que este sábado 5 de julio realizaremos la 4a jornada. Cada vez llegan más amigos a participar del proyecto y ayudan a hacerlo más grande y a difundirlo

viernes, 23 de mayo de 2014

Texto de presentación de "Cuarenta y cuatro" de Héctor Navarro

Sobre el libro 44 de Héctor Navarro Por Yuri Pérez Editar un libro de Poesía en el Chile de hoy, es, a todas luces, una aventura que no tiene un horizonte claro. Más aún si la edición corresponde al formato “Cartonera”. ( Formato editorial que se ha transformado, desde su aparición en Argentina, en una alternativa de mercado editorial importante también en nuestro país.) La editorial “Olga Cartonera” se ha hecho cargo de la primera publicación de Héctor Navarro, Bibliotecario de Profesión y lector empedernido. Yo sabía algo del afán escritural de Héctor, lo supe a partir de una conversación que tuvimos cuando él dirigía la Biblioteca Pública de San Bernardo. Ahí tuve la suerte de enterarme, con sorpresa, de que Navarro venía escribiendo Poesía desde hace bastante tiempo y que había postergado la posibilidad de editar un libro por distintas circunstancias. Por paciencia, por tiempo, por prudencia. Esa cautela para pensar más de una vez la publicación de una obra Poética, guarda relación con el respeto que el autor tiene por el oficio de la Poesía. El que Héctor Navarro haya determinado dentro de sí esa valentía que significa desnudarse y descuerarse con el trabajo poético, ya es un gesto valioso y admirable. No cualquiera se atreve a ejecutar con el verso, una representación fonética de lo que significa su vida, su pasado, su presente y su futuro. La mayor de las veces, nos encargamos de ocultar aquello que en realidad somos frente al espejo, o nos miramos en el reflejo de costado para ver nada más aquello que queremos ver. En el fondo, la Poesía, como oficio, es homónima al autorretrato. Refiriéndome específicamente a la obra que hoy ve la luz, me han sorprendido múltiples aristas del trabajo de Navarro: por un lado, persiste en el libro una velocidad que abarca la mayor parte en la estructura de los poemas; una velocidad que guarda estrecha relación con el aliento del autor, un aliento o respiración de una extensión justa, sin caer en abrumadores intentos prosaicos. Esto significa que es breve y claro en la secuencia de la narratividad del texto. En ningún caso barroco ni sobrecargado: sólo está lo justo. A niveles interpretativos (que suelen ser ejercicios absolutamente subjetivos), como lector he visto una cantidad importante de elementos; sociales, humanos, familiares y algunos de carácter netamente intimista que, me parecen, son los puntos altos del libro. Claramente el texto completo está trazado por la representación del “amor” y el “desamor”. Aquí aparece la figura de la “Mujer” como un elemento que provoca en el autor variadas respuestas al entorno. Existe, a partir de esta presencia femenina, un justo grado de erotismo que aflora en algunos pasajes del libro. Y, curiosamente, el autor parece estar hablando esto a una misma mujer que también es otra y otra: quizá, frente a la lectura, aparezcan 3 mujeres que son las que colaboran para dar corpus a la obra: algunas más cercanas que otras, algunas más lejos que otras., pero, la mayor de las veces la relación con éstas se transforma en un desencanto emotivo para el Poeta. El tono de los textos tiene cercanías con algunos poemas de Prevert, sobre todo con aquellos textos del francés que apuntan como objeto poético a una mujer cercana, distante; En fin, da lo mismo. El hablante del libro no está satisfecho, no está tranquilo con lo que ha sido y es su vida. Es ahí donde aparecen cuestionamientos frente a la vida y la existencia, y donde asoman dudas respecto a la certeza del amor, como un ente que es capaz de atrapar o restaurar los estados de felicidad. Y lo notable del trabajo Poético de Héctor Navarro, es que no existen juicios negativos frente a lo que ha sido la vida del hablante, es más, se deja ver una especie de melancolía a la manera de los decadentistas latinoamericanos; como el trazo del peruano Clemente Palma. Y es esta tal vez la única forma en que el Poeta logra sobrellevar la carga y hacer con ella un método de crecimiento personal, emotivo e intelectual. Y quizá esta cercanía con el decadentismo sea una casualidad; bien podría tratarse de una intertextualidad espontánea que el Poeta alcanza a concretar en el ejercicio de la composición, pero que existe, sin lugar a dudas. Entonces, se trata de un libro donde el amor de pareja, el conflicto en el amor de pareja y las constantes rupturas en el amor de pareja, dan forma a un discurso que no está satisfecho con nada ni con nadie: ahí aparecen ciertas críticas que guardan relación con el hombre como género, con el ser humano. Lo que le queda al hablante es una soledad que en ningún caso es auto flagelante, sino más bien, quieta, una soledad que le proporciona la claridad para ir construyendo un discurso tranquilizante. Este primer acercamiento de Héctor Navarro a la Poesía, merece elogios, pues existen en el libro, textos de gran factura, que seguramente, provienen de la enorme capacidad lectora e interpretativa del autor. Yuri Pérez Escritor San Bernardo, abril 2014.