lunes, 13 de octubre de 2014

Texto con que Felipe Valdivia presentò "Poemas errantes" de Paz Crovetto



Hace algunos meses atrás leía una columna del Premio Nacional de Literatura, Óscar Hanh, en la cual afirmaba que el tema predominante en la poesía de cualquier época es el amor y hacía referencia a un libro del Nobel mexicano, Octavio Paz –del cual, no está demás recordar, este año se celebra su centenario.
Hahn –en su columna– se refiere al libro Piedra de Sol, que trata este asunto del amor de manera alentadora y extensa, a través de 584 versos. Menciono lo anterior, pues en la obra y pensamiento de Octavio Paz, el amor es abordado o, más bien, experimenta un aquí y un ahora que son efímeros, aunque sobrevive en la inmortalidad que le proporciona el tiempo circular. Esto es una afirmación y una realidad alejada con la que hemos crecido, porque nos han enseñado que el tiempo es lineal, cronológico; en cambio, para los aztecas, a quien alude el título del poema del vate mexicano, la idea del tiempo era totalmente opuesta, pues ellos crían que era circular. Vale decir, no hay Génesis ni Apocalipsis, dado que el tiempo vuelve al principio, como en un círculo, y sigue dando vueltas.
En otro de sus libros, El arco y la lira, plantea que el amor, la religión y la poesía tienen algo en común: la nostalgia de un estado anterior del cual fuimos separados. La experiencia amorosa da la posibilidad de regresar a ese origen y de vislumbrar la indisoluble unidad de los contrarios, dice el Paz ensayista.
Se preguntarán por qué aludo a Octavio Paz, en una suerte de introducción a la presentación del primer libro de Paz Crovetto... nuestra Paz. La respuesta es simple: porque la primera vez que leí sus poemas, hace algunos años atrás, me recordaron muchísimo al trabajo del Paz mexicano, guardando las proporciones, por cierto.
En el prólogo de Poemas Errantes, hay una referencia que no es gratuita, precisamente a Octavio Paz, cuando una vez le preguntaron lo que para él significaba la poesía. Y contestó: “La poesía es conocimiento, salvación, poder y abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior”. 
Desde mi humilde opinión y como majadero lector de estas 40 composiciones cuidadosamente trabajados por la autora, creo que cada obra reúne ciertas características y condiciones que la posicionan en un escenario favorable para la poesía chilena. Cada verso que conforma este libro de poemas abraza indirectamente los factores que enumeraba Octavio Paz para considerar a la poesía como tal. El conocimiento, la salvación, el poder, el abandono, los actos revolucionarios, los ejercicios espirituales y la liberación interior, son para él algunos de los elementos trascendentales para configurar la estructura poética. Porque más allá de los elementos literarios, la poesía de Paz Crovetto, contiene una liberación diáfana, sincera y muy rica, en cuanto a exposición de temas que la preocupan y la mueven a escribir estas 40 obras de arte.
El amor se configura como el denominador común de los poemas. Aunque me refiero a ese amor nostálgico y profundo que obliga a replantearnos y a mirarnos en lo más profundo de nosotros. En las diferentes composiciones existe una gama de colores de frustración, desilusión, odio, cariño, amistad y, por cierto, amor. Desde ese punto de vista, trabajar el amor parece una temática popular para los poetas de todos los tiempos, tal como lo mencionaba en el inicio de este texto, cuando aludía a la columna del profesor Hahn, porque quien diga que no tiene amor en su vida, entonces no ha entendido nada sobre la magnitud transversal del concepto. Y cuando digo amor, no me refiero exclusivamente al amor afectivo de pareja, tanto hetero como homosexual ni tampoco al sexo sin amor, que sin duda puede existir. Hablo del amor en toda su dimensión, tal como el amor de familia, de amigos… amor por lo que se hace… amor al odio (permítanme ese oxímoron)  hablamos, en definitiva, del amor en cada una de sus expresiones.
Entonces pareciera que Poemas Errantes es un proyecto ambicioso sobre el cual elaboré una –también– ambiciosa teoría, cual es, que la autora, Paz Crovetto, intenta advertirnos el sufrimiento que experimenta todo un pueblo, a modo general. ¿Por qué ningún texto tiene título y Paz –nuestra Paz– prefiere titularlos con números romanos? Acá mi teoría: creo que estos 40 poemas retratan los mismos problemas que sufre Paz, que sufro yo, que sufren ustedes que están en esta sala, que sufren los lectores y que sufre, por cierto, el mundo entero. El libro pareciera esconder 40 poemas anónimos, aunque en el fondo, la autora nos intenta transmitir este sufrimiento al que nos exponemos diariamente.
Dice, Paz Crovetto, en el poema 50, uno de mis favoritos del libro: “No me mires que me pierdo entre tus ojos,/ no me hables que me hundo en tu boca;/ en éxtasis, me hundo./ Me hipnotizan tus manos como mapa,/ tantas líneas, tantas vivencias,/ todo eso de ti me gusta./ Un nada que se hace un todo/ en tu mirada profunda,/ en tus ojos que me vuelven ciega/ de tanto mirarte,/ en tu boca que amanece/ en mi pensar,/ en mi existir,/ en mí”.
En el poema 71, que es una décima, Crovetto maneja una musicalidad complementada con este manejo del amor, mientras que en el 46, la autora se enfrenta a esta ideología insinuando la utopía del amor: “Mi sangre lleva escrita tu nombre/ y tu vida corrompe mis venas./ Eres mi eutanasia turbulenta,/ que no me mata lento,/ sino len-tí-si-mo,/ que hace que mi pesar sea eterno”. Hay una exquisita y muy bien lograda voz nostálgica que envuelve a la mayoría de los poemas, aunque particularmente puede degustarse en plenitud en el 42: “Por las costas de tu cuerpo/ recorreré tus últimos rincones./ Por ti me haré marinera de tus aguas,/ seré tu alma y tu cuerpo en demasía,/ Seré tuya, sólo tuya./ Seré tus huellas, tu todo,/ me perderé en tu pasión fúnebre./ Caminaremos por la arena,/ nos haremos uno con el mar,/ seremos olas en un océano turbulento./ Recorreré tus rincones, tus sabores./ A ti querré en éxtasis ilógico,/ en carne y placer,/ me fundiré con tu cuerpo/ y nos bañaremos en las aguas del deleite/ hasta compenetrarnos/ en la más alta inmensidad de la vida,/ y morir como un solo cuerpo”.
            A Paz Crovetto la conozco hace varios años. Nuestra amistad es sincera y sana. Sé que no cualquiera entra a su círculo de intimidad , así que aprovecho de agradecértelo públicamente por permitírmelo. Como nos une esta amistad, sé que ella –por lo general– se está riendo, dado que su personalidad, si me lo permiten, es la de una mujer muy dicharachera. Este dato de su vida privada lo menciono sólo con el afán de contextualizar y destacar esta contraposición que logra en su libro, imprimiendo tonos de nostalgia y tristeza con muchísima verosimilitud, en cada poema que lo requería.
Las imágenes, las estructuras y la composición de los versos, se unen como una potente fuerza para articular Poemas Errantes.  Y bueno, se nota que cada uno estuvo meticulosamente trabajado, como ya dije… así es ella, estructurada y meticulosa. Se nota que hay amor por lo que viene escribiendo desde hace varios años.
Hay un poema que quisiera destacar que es el 40, que es una suerte de declaración de principios de la cual, me siento plenamente identificado e interpretado. “Quizás mi oficio a muchos atormente,/ quizás mi vida recurra a él./ Un oficio,/ una vida que plasmo en papel./ Así lo diría mi sabio utópico:/ `compañeros poetas, uníos`./ Podrán ser superfluas palabras,/ efímeras, /así es mi arte,/ es mío y único,/ es vida y cambio./ Tal vez no llegue a ti,/ quizás me mires con cierto rencor,/ pero es mi opción de ser./ Una rosa que no es bella,/ es decir que mi poesía no es utópica,/ ni siquiera un ápice de ella./ Es catarsis colectiva, que purifica y se purifica, que inmiscuye vidas ajenas./ Mi pequeña utopía como la suelo dominar/ Podrá esto no ser ni un poema ni un manifiesto,/ pero manifiesto en este poema/ lo que la poesía me manifiesta./ Quizás no soy corriente,/ no soy común/ ni poetisa emigrada de lo invisible/ ni escritora de lo individual./ Algo soy: el atril que afirma la obra,/ esa soy,/ soy poeta”.
            Entonces, compañera poeta, colega y amiga, bienvenida al circuito de quienes luchamos a través de la palabra. Bienvenida amiga querida. Cuenta con este colega escritor para que sigamos rompiendo paradigmas y soñando un mundo mejor a través de la poesía y, por cierto, a través de la literatura.   
            Muchas gracias y un gran aplauso para esta talentosísima poeta chilena.

domingo, 12 de octubre de 2014

Chile en el mundo cartonero

Si bien solo once años han transcurrido desde su invención en Argentina en 2003, la técnica editorial cartonera se ha transformado en un verdadero fenómeno internacional, cuya presencia global es una de sus características más importantes y valiosas. Hoy en día, se pueden encontrar editoriales cartoneras en más de cien países y en casi todos los continentes del mundo. Hay noventa y ocho editoriales cartoneras  en América Latina, dieciocho en Europa, dos en África, tres en Estados Unidos, y una en Asia. Ahora, quiero enfatizar que es increíblemente difícil conocer el número exacto de editoriales cartoneras en el mundo por varias razones. Yo llegué a los datos que cito hoy hace más o menos seis meses cuando por última vez intenté contar todas las editoriales del mundo, identificando su año de fundación y su país de origen. Busco que ustedes me ayuden a complementar y clarificar la información que tengo y/o que requiere de corrección.

Dentro de este mundo cartonero, Chile se ha establecido como un productor distinto. Doy algunos ejemplos de por qué creo esto: 1) Según las investigaciones de la académica Ksenja Bilbija, Chile cuenta con la tercera editorial cartonera fundada en el mundo, Animita Cartonera, que se fundó en Santiago en 2005; 2) Dentro de una red internacional de editoriales no muy sólida, la familia cartonera chilena es cada vez más organizada y más movilizada—como el primer y el segundo encuentro de editoriales cartoneras en Chile pone en evidencia. Hasta donde yo sé, fuera de los dos encuentros cartoneros en Chile, solamente ha habido otro evento semejante, en Estados Unidos en 2009 y que fue organizado por académicas norteamericanas y no por las cartoneras mismas; 3) y más importante, es que cuenta con la segunda cantidad más alta de editoriales cartoneras por país en todo el mundo —sólo sobrepasado por México, país que cuenta con veintiocho.  

El rol líder que Chile ha asumido en el panorama internacional cartonero me hace preguntar: ¿Por qué? ¿Por qué esta técnica especial de producir libros ha encontrado en Chile una tierra tan fértil para su crecimiento y desarrollo? Esta ponencia intentará ofrecer algunas posibles respuestas a estas preguntas, situando las editoriales cartoneras chilenas dentro del contexto histórico contemporáneo de la industria editorial en este país, y explicando su relevancia cultural respecto a la situación política y económica del Chile post-dictatorial. Específicamente, ofreceré algunas hipótesis de cómo la experiencia particular de la dictadura militar en Chile—incluyendo las políticas culturales que impuso, los cambios en la cultura literaria que efectuó, y las consecuencias económicas de ella, que hasta hoy en día siguen vigentes—hizo que el espíritu cartonero y su práctica hayan recibido tanto entusiasmo y relevancia cultural en el Chile actual. 

Ahora, las hipótesis posibles:

1)      El IVA en Chile: En 1977, el régimen dictatorial estableció un impuesto de 20% al valor agregado a todas las ventas de libros. Hoy en día el IVA en Chile es de 19%, hecho que muchos ven como un fuerte inhibidor contra la compra de libros en Chile, causante de un público lector pequeño. El IVA al libro en Chile no es solamente el más alto de toda América Latina, es el más alto de todo el hemisferio occidental y uno de los más altos del mundo. Según las cifras más recientes del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (entidad de la UNESCO), en 2012, el único país que tiene un IVA al libro más alto que Chile es Dinamarca cuyo IVA es de 25%. Otros países en América Latina con altos IVAs son Bolivia (13%) y Guatemala (12%). Portugal y España también cuentan con IVAs relativamente altos, 6% y 4% respectivamente. Los siguientes países no tienen un impuesto al valor agregado al libro: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela, y Estados Unidos. Estas cifras muestran claramente cómo las políticas de venta del libro en Chile no siguen las normativas de la región, y son obviamente una razón importante por la cual el deseo público por los libros baratos es muy alto en Chile. En consecuencia, la cantidad de editoriales cartoneras que responden a esta demanda por producir libros baratos es también muy alta. A la vez, el hecho de que México y Argentina no tengan IVA al libro pero sí muchas editoriales de cartón, requiere que sigamos buscando otras explicaciones del por qué esta técnica de la producción ha sido tan atractiva para tantos Chilenos. 

2)      El reciclaje de libros en cartón: Desafortunadamente, los ataques al libro por parte del régimen militar en Chile no se limitaron al IVA. Entre los años 1973 y 1983 el estado aprobó e implementó una serie de bandos militares que censuraron toda producción cultural, comunicativa y expresión pública. Aún después de la eliminación de las leyes de censura directa, el régimen siguió aterrorizando y amenazando al mundo del libro realizando allanamientos a lugares de producción de libros, a librerías, y también a casas privadas; los militares secuestraron libros encontrados en estos lugares y los quemaron en público. Estos allanamientos frecuentes y sistemáticos crearon una cultura del terror respecto al libro Chileno y la depresión de su valor social y económico. En consecuencia, fue muy común en aquel entonces reciclar el libro en materia prima. El historiador del libro chileno Bernardo Subercaseaux ha reportado que durante la dictadura muchos libros fueron “adquiridos por papeleros, para ser revendidos por kilo a las industrias manufactureras de papeles y cartones,” (209). Él describe esta situación como una “resurrección al revés, en que fenece el alma del libro para resucitar su cuerpo”. Es decir, que en Chile, la experiencia de dictadura militar creó una relación especial entre el libro y el cartón, ya que muchos libros bajo dictadura fueron destruidos y convertidos en cartón. Las editoriales cartoneras en el Chile de hoy revierten esa supuesta “resurrección al revés” (209) para re-convertir el cartón en libro y, consecuentemente, re-animarlo como un bien simbólico con valor social. Dos cartoneras chilenas hacen referencia a este contexto histórico de la relación entre cartón-y-libro a través de los nombres con que se bautizaron. Animita Cartonera, primera cartonera en Chile y tercera en el mundo, invoca el concepto de la muerte en su nombre ya que las animitas son pequeños santuarios colocados en las carreteras para recordar a personas fallecidas en accidentes automovilísticos. Pero la palabra “animita” viene de “ánima,” o “alma,” que es obviamente una referencia también a la vida, a la vida que la literatura da al cartón por convertirlo de un soporte puramente económico, a un depósito de historia, costumbres y valores culturales. La Fonola Cartonera también cita el papel social que asumió el cartón durante los años de dictadura, no con respecto al libro sino a las políticas de servicios sociales implementadas por el régimen. Bajo dictadura, la “fonola” se conocía como soporte material que el estado les dio a habitantes de poblaciones para ayudarles a reparar los techos horadados de sus casas. Este uso del cartón muestra el desprecio que tenía el régimen hacia los pobres; el reciclaje de los libros en cartón muestra de manera semejante el desprecio que también tenían los militares para los libros y la lectura. Al citar este contexto histórico en su nombre, La Fonola Cartonera señala cómo las editoriales cartoneras en Chile revierten algunos de los efectos negativos de la dictadura en este país.

3)      La producción ilegítima del libro en Chile: La censura cultural en Chile bajo dictadura, y el ataque específico del régimen al libro produjeron—sin intención e irónicamente—formas no legítimas y hasta ilegales de producir y difundir la literatura y los libros. Eso se ve principalmente en la producción de revistas literarias y libros-objetos hechos en casa y en talleres literarios clandestinos a través de todo el país. El método de autoeditar libros dependía de la tecnología que en aquel entonces se encontraba en casa y en oficinas—específicamente el mimeógrafo. Jorge Montealegre, poeta y periodista quien produjo una revista autopublicada titulada La Castaña, describe el fenómeno de autoproducción literaria como marginalizado dentro del ámbito cultural de los años de dictadura. Dice: “[Q]uisimos ser legales, pedimos autorización para circular, pero no la obtuvimos. (Es que había Dictadura amigos)” (Eloy, 68). Con esta cita, vemos que los productores de estas publicaciones autoeditadas sabían que no tenían permiso autorizado para circular sus textos hechos de manera artesanal, pero que lo hacían igual como protesta política contra un gobierno que ellos veían como aún más ilegítimo que sus propios textos.  
Presento este contexto histórico como pretexto del proyecto editorial cartonero actual en Chile, para proponer que muchas de las cartoneras chilenas siguen en este mismo espíritu rebelde, contestatario y sumamente artesanal. Me imagino que para ustedes, productores de libros hechos a mano, usualmente en casa, y con tecnología básica y accesible a la mayoría del público, las semejanzas materiales entre el método de autoeditar una revista o libro-objeto bajo dictadura, y la edición de un libro de cartón quedan claras. Además del proceso de producción material que comparten estas dos instancias en la historia editorial chilena, ambas también comparten una apreciación por la cultura ilegítima como crítica pública a un sistema injusto y antidemocrático.  La legalidad de las obras cartoneras varía entre editoriales, algunas optando por registrar sus obras bajo Creative Commons o CopyLeft, otras optando por editar y circular obras por las cuales no tienen derechos oficiales. A pesar de estas diferencias, la gran mayoría de las editoriales cartoneras chilenas no registran sus libros con el ISBN, como exigen las leyes y políticas promovidas por el estado, y hasta donde yo se, ninguna de ellas respeta la ley del IVA en sus ventas de libros. También, hasta donde yo se, sólo hay una editorial cartonera chilena registrada como sociedad anónima. Este espíritu rebelde y no conformista también protesta contra un sistema injusto y antidemocrático, pero en vez de un régimen militar, ahora es el modelo neoliberal, resultado del régimen militar, el que estructura la industria editorial en el Chile actual, y que construye el libro como un bien económico más que un bien social. No quiero decir que el neoliberalismo no domine las industrias editoriales de otros países ni que el valor social del libro no sea amenazado en otros lugares fuera de Chile. Pero como el académico Luis Cárcamo-Huechante ha señalado, la importación tan directa, tan intencional y tan sistemática del neoliberalismo en Chile por parte de la dictadura militar ha hecho que la experiencia neoliberal chilena sea distinta a la de otros países en América Latina y en el mundo. Creo que el caso especial del neoliberalismo en Chile ha generado que la crítica y la protesta que la técnica editorial cartonera produce contra este sistema anti-democrático se haya desarrollado tanto en este país y de forma tan activa y organizada.

4)      El acceso equitativo a la cultura: El estado Chileno ha hecho que la cultura en general haya sido un componente fundamental en su proceso de re-democratizar el país. El estado ha construido lo que ha llamado la “nueva institucionalización cultural” que es una red de entidades estatales y civiles, que escribe e implementa políticas y programas que tienen como propósito democratizar la cultura nacional. Si analizamos las políticas y programas de esta nueva institucionalización cultural, vemos que el acceso equitativo a la cultura, tanto a los modos de producción cultural como a los objetos materiales culturales, es una meta principal del estado en el nuevo período democrático. Las iniciativas que se han puesto en marcha para lograr esta meta no siempre han resultado como se esperaba. Con respecto al acceso equitativo a los modos de producción cultural, tenemos el ejemplo específico del FONDART, programa a través del cual muchos proyectos artísticos han sido financiados por el estado, haciendo posible la producción artística. En los últimos años el estado ha decidido que financiar los proyectos artísticos no necesariamente resulta en el mejoramiento ni diversificación del arte nacional y, en consecuencia, ha disminuido los fondos disponibles al público. Otro ejemplo complicado es que al mismo tiempo que el estado intenta hacer la cultura más accesible a todos, también aprueba políticas que apoyan la comercialización del libro y el fortalecimiento del derecho de autor. Este último ha sido una prioridad de la nueva institucionalización cultural bajo casi todas las administraciones estatales durante el nuevo período democrático.

El modelo cartonero de producir y difundir los libros responde a estos problemas y contradicciones. En primer lugar, la producción del libro en cartón es realmente accesible a todos los ciudadanos, sin tener que solicitar fondos públicos. Segundo, ya que los costos de hacer un libro de cartón son tan bajos (significativamente inferiores en comparación con la imprenta industrializada) también lo son los precios de venta, haciendo que los libros de cartón sean accesibles a un público lector muy amplio. Tercero, creo que las campañas estatales de proteger el estatus del libro como propiedad privada con uso y circulación restringidos, han contribuido a la popularidad de las editoriales cartoneras en Chile como una forma más libre de fomentar el libro y la lectura.

5)      La literatura como requisito para la redemocratización del país: Dentro de las iniciativas de la nueva institucionalización cultural en general, el libro y la lectura en específico se han destacado como requisitos fundamentales para la redemocratización del país. El estado ha argumentado que esto es porque el acto de leer hace posible otros actos requeridos por la democracia: la reflexión, el análisis, etc. Pero esto también se aplica a cualquier sociedad democrática. Creo que el libro y la lectura se destacan dentro de la estrategia de redemocratización del país en específico porque Chile siempre se ha visto, y ha sido visto, como un país de poetas. La literatura es parte importantísima de la identidad nacional de este país, que cuenta con dos premios nobeles de literatura, incluyendo el primero en toda América Latina. Los chilenos siempre han apreciado la literatura de manera muy especial y creo que esto sí tiene que ver con el desarrollo de las editoriales cartoneras en el Chile actual.

Estas son mis hipótesis. Pero ustedes, creadores de libros de cartón, saben mejor que yo por qué hacen lo que hacen. Espero aprender de ustedes durante los próximos días de éste, el segundo encuentro de editoriales cartoneras.


Jane D. Griffin
Bentley University


(Texto con el que participó en la mesa inaugural del II Encuentro de #Editorialescartoneras en Biblioteca de Santiago)



           



















Presentación de Poemas errantes

Dentro de lo que fue el II Encuentro de #Editorialescartoneras realizado en la Biblioteca de Santiago, nosotros realizamos la presentación de nuestro 11vo título, Poemas errantes de Paz Crovetto en un marco familiar y de amigos. Compartirmos libros, literatura junto a las palabras de Felipe Valdivia, quien presentó a nuestra autora. Luego compartimos un vino de honor. Acá un registro de lo que fue. Mas fotos en nuestro facebook








viernes, 26 de septiembre de 2014

Comunicado de Prensa II Encuentro de #Editorialescartoneras

II Encuentro de Editoriales Cartoneras en la Biblioteca de Santiago Del 9 al 11 de octubre nuevamente las letras y el cartón se reúnen con todo en la Biblioteca de Santiago para este importante evento de fomento escritor y lector latinoamericano. Ponencias, charlas, talleres, lanzamientos y una feria de libros serán algunas de las actividades de este encuentro en torno al trabajo y promoción de las Editoriales Cartoneras en Chile y el extranjero. Un panorama familiar, gratuito, participativo y lleno de creatividad y pasión. Valorar la autogestión, el reciclaje, la edición independiente y la creatividad son las bases del fenómeno de las Editoriales Cartoneras, el cual tuvo su despertar en Argentina luego de la crisis económica de inicios del 2000, donde diversos autores tuvieron que tomar lápices, tijeras y cartón para poder publicar sus propias obras en tiempos difíciles, dando un mayor valor a los materiales que otros reciclaban para subsistir. Una tendencia que desde esa fecha ha cobrado fuerza y seguidores, tanto, que este 2014 la Biblioteca de Santiago tiene el honor de organizar su “II Encuentro de Editoriales Cartoneras”, luego de una exitosa primera versión en mayo del año pasado, esta vez con la presencia de más de 20 editoriales de este tipo. Así, desde el 9 al 11 de octubre (horarios y programa en www.bibliotecadesantiago.cl y en www.encuentroeditorialescartoneras.blogspot.com) exponentes de Chile, Argentina, Brasil, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Perú, México, entre otros países dirán presente a esta cita literaria para mostrar sus respectivos trabajos y producciones editoriales. Iniciativas que cumplen un rol crítico y discursivo desde la creación, gestión y publicación de textos, donde el reciclaje, el diseño editorial y la democratización de contenidos y promoción literaria son los objetivos más relevantes. De esta forma, y con entrada liberada, el “II Encuentro de Editoriales Cartoneras” comenzará este jueves 9 de octubre desde las 18:00 hrs, con la exposición de libros y su inauguración a las 19:00 hrs. en la Terraza de Literatura de la biblioteca, ofreciendo su primera charla a las 19:30 hrs. con las presentaciones de las investigadoras Flavia Krauss (Brasil) y Jane Griffin (EE.UU). Para el viernes 11 destacan los Talleres de Creación Cartonera a cargo de la editorial Amaru Cartonera (12:00 hrs), de la Editorial Isidora Cartonera (16:00 hrs) y con las mesas “Editoriales Cartoneras Latinoamericanas” (17:00 hrs, con participantes de Brasil, Argentina, Colombia y El Salvador) y “Editores Cartoneros del Rimac” (19:15 hrs, con diversos exponentes de Lima, Perú). Finalmente el sábado 12 se realizará la mesa “Cartoneros en Chile, del reciclaje al objeto” (12:00 hrs), los Talleres de Creación Cartonera a cargo de la Editorial Vieja Sapa y Animita Cartonera (12:30 y 15:00 hrs, respectivamente) y desde las 14:00 hrs. la presentación de los libros “Inserte Título” (de Sergio Bravo Loyola, Editorial Isidora Cartonera) y “Poemas Errantes” (de Paz Crovetto, Editorial Olga Cartonera); para cerrar el encuentro en el Espacio Literario, Bar y Restaurant “El Chancho Seis” (Huérfanos 3025, a cuadras de la Biblioteca) con el lanzamiento del libro “Sustraietatik, desde las raíces. Antología de Poesía Vasca” de Olatz Sanchez. II Encuentro de Editoriales Cartoneras del 9 al 11 de octubre en la Biblioteca de Santiago. Avda. Matucana 151 (metro Quinta Normal, estacionamientos disponibles). Entrada Liberada. Programa en www.bibliotecadesantiago.cl y en el blog www.encuentroeditorialescartoneras.blogspot.com

lunes, 22 de septiembre de 2014

Manifiesto Cartonero

El cartón literario es la superación de una serie de antiguas dicotomías: Arte-artesanía, libro-fanzine, escritor profesional-escritor principiante, calle-biblioteca. La literatura cartonera es un rugido de antorchas en la noche del neoliberalismo. El cartón literario es el resultado de un movimiento mundial de base, de pletórica horizontalidad, que podríamos sintetizar bajo la fórmula: “Hágalo usted mismo”, o incluso, para mejor decir, podríamos subsumirlo bajo la consigna “lo hacemos nosotros mismos”. Porque la literatura cartonera es una empresa colectiva e igualitaria, en la que el afán de lucro se rinde ante la difusión creativa en red, una empresa comunitaria, en la que el editor o la editora también escriben, en la que los escritores y escritoras también editan, en la que no se persigue el best-seller, sino la expresión, la construcción, la mutación y la transformación, propias de todo acto artístico auténtico y autodefinido. El libro de cartón recorre las plazas y parques, es nómada infatigable, pero también, como aborrece los prejuicios, puede entrar a las bibliotecas, a las escuelas y a las universidades, puede combinar los supuestos opuestos, y rugir sus verdades, iluminar con su poesía, con su narrativa, con su infinito amor de metáfora a flor de piel, de ensueño goteando trémulo en las páginas crepitantes. La literatura cartonera llegó para quedarse y crecer. No es moda y no es hobby. Es un elemento más, entre otros tantos, para la construcción de un mundo mejor, menos desigual, menos estereotipado, menos opaco, menos morboso. El cartón literario es una zona de encuentros, de saberes compartidos, de enriquecimientos personales…es una excelente, una maravillosa excusa para volver a juntarnos, para seguir planeando y haciendo, travesuras, adorables locuras…la vida…para hacer y resemantizar la vida misma. Matías Cravero, Argentina, 2014

lunes, 8 de septiembre de 2014

“¡ESTA CANCIÓN ES PARA MI PAPÁ!”

Con estas palabras se refirió Gabriel Ocaranza a la obra de su padre, Raúl, de quien presentamos "Letras oleadas" el sábado pasado “¡ESTA CANCIÓN ES PARA MI PAPÁ!” Estamos en la época del reciclaje. Gente, animales, ciudades y cosas; ¡todo puede ser reciclado! Sin duda una gran época para vivir entre cartones y cartoneros y para atentar contra la plasticidad de la editorial. El reciclaje, además de esta afrenta contra lo nuevo, involucra el canto a la colección del poeta azul que aquí suda letras o llora el canto del cisne hecho pelícano en el Puerto de Valparaíso, que con el sudor de sus letras huele a albatros en Marsella. ¿Podremos reciclar estas ideas? Indudablemente no pero podemos hacerlas llegar como pedagogía o como mensaje embotellado y arrojado al avatar del mar. ¡Esta es la poesía de Raúl! ¡Un vuelo que recorres senos! ¡El descenso trollebuseado hacia los muslos de su musa! Ciertamente no es este un estruendo mudo; sino árboles, hojas saltos y luces que explican cómo el pescador se involucra con el mundo a través de la única realidad que se nos es permitida: El lenguaje y sus peces. La Poética implica que todo lo anteriormente dicho nos haga inferir que aquí hablo de un personaje y no de un poeta o personaje ilustre. Sin embargo, hablo aquí a través de estas palabras del tópico del padre y no del hijo. Para lo que queda de página podría enumerar la cartografía de versos que el poeta posee, pero la escritura me es restrictiva y no me lo permite, por lo que incito a la lectura de los versos del Capitán en los cuales el abordaje es propiedad del lector: El poeta ya ha hecho todo: Olear con su pluma el mar que al fondo de este libro se encuentra. El reciclaje implica que esta edición cartonera sea arrojada al mar y encontrada en otra costa, ¿no?